domingo

Apuntes blogueros

Sé que la reflexión sobre las propias prácticas es condición necesaria aunque no suficiente para su legitimación, sin embargo hoy me tiro a lo necesario.
Hay una delgada línea que separa al autor de su escritura. Por más semejanzas aparentes que puedan ser atribuidas entre el psudónimo y su autor, hay una separación entre ambos. De hecho, aquellas supuestas proyecciones de tipo autobiográfico tan abundantes en la esccritura de los blogs, son en realidad la objetivación del propio ser, es decir, de su autoanálisis.
Cada vez que Leila tipea bajo la forma de Cosas Dichas, está produciendo una separación, una distancia. El propio acto de escribir(se) en las historias posts de ese otro da cuenta de una ruptura necesaria.
Ocurre que la escritura tiene la capacidad de abolir las determinaciones (y vaya si lo hace), cruza los límites propios de la existencia social misma. Estas imposiciones que configuran la existencia social desaparecen en la pluma de ese otro que está siendo escrito.
Sí, existe una relación fundamental entre Leila y Cosas Dichas ya que Cosas Dichas no es nada más que eso. Posts y comments resultantes de la objetivación que hace quien existe socialmente.

3 comentarios:

Verboamérica dijo...

Tiene toda la razón, Leila Menard, autora de Cosas Dichas.

Felipe Hydra dijo...

Y quién escribe es un poco vouyeur de su cuerpo... de su sensualidad tal vez. YO me miro sin ser mirado. Me invisibilizo al objetivarme?
¿Seremos capaces, en vez de onjetivarnos... de subjetivarnos? De persarnos dentro y no fuera?
Nos amamos y nos aman como reificados? Zoé o Bios?
Creo que se me ocurrió una idea para mi proximo post! Ja!
Saludos Cosas Dichas... Saludos a Leila también

Daniel Rico dijo...

Me gusta tu busqueda, pero a veces me cuesta encontrarte, disimulada tras tantas palabras dificiles, ¿no habra una forma mas simple de decir estas cosas, para que las pueda entender una persona poco instruida como yo?

Saludos!