
(...)"Vastas masas (especialmente de campesinos y de pequeño burgueses intelectuales) pasaron de golpe de la pasividad a una cierta actividad y plantearon ciertas reivindicaciones que en su caótico conjunto constituyen una revolución." (...)
Antonio Gramsci
Hace un par de semanas se originó un curioso tête à tête en el post Soja again. Desde allí, se expusieron una serie de argumentos y casos paradigmáticos a los que Mariano T siempre encontraba respuesta para descalificarlos.
En principio, el post no pretendía establecer un debate a favor o en contra del glifosato y mucho menos sobre las bondades o penurias que produce el yuyo en cuestión al que se conoce científicamente como glycine max (por qué no un nombre en latín?). El verdadero meollo que fue solapado por las intervenciones sobre el yuyo estaba dirigido a poner en relieve las estrategias de RSE (Responsabilidad Social Empresaria) de Los Grobo y el discurso cuasi cínico de su presidente, además de hacer públicas las alianzas que se tejen en esto del nuevo curro por el cual los empresarios alzan las banderas de la sustentabilidad (de su bolsillo primero) y la ciudadanía empresaria. De todos modos, cabe aclarar que entre los comentarios se encuentran valiosos ejemplos muy cercanos sobre los daños indiscutidos que produce el glifosato y el corrimiento de fronteras (el caso de Ituzaingó por ejemplo).
Ocurre que pese a los numerosos argumentos expuestos a favor del modelo Monsanto a través de sus fieles seguidores y de los oligopolios mediáticos, el estudio sobre el glifosato realizado por Carrasco encontró un refugio interesante: más de 300 científicos, intelectuales y referentes de organizaciones sociales y de Derechos Humanos expresaron su apoyo a la labor de Carrasco denunciando además la "intromisión mercantilista" en la ciencia.
(...)"Con la retórica del “productivismo” que corre en estos tiempos –diferenciándose de la acumulación financiera de décadas anteriores- se busca sacar del debate aquello que en la comunidad internacional hace tiempo está siendo objeto de preocupaciones y acciones de redes científico-académicas: el conocimiento, especialmente el público, ¿está sitiado por el mercado?, ¿qué condiciones de ejercicio hay para la independencia científica y, sobre todo, para ejercer el derecho ético de dar voz de alarma ante los daños, sin sufrir represalias o sanciones más o menos veladas? La comunidad académico-científica tiene sus Voces de alerta, con argumentos de las llamadas “ciencias duras” – biología, geología, glaciología, química, etc., entre otras-, y también de las “ciencias blandas” –ciencias médicas, derecho, sociología, ecología social, economía política, arqueología, antropología, educación, etc.- entre varias destacables."(...)
Y del glifosato y el yuyo ya me olvidé: si los viera Antonio Gramsci...cuánto orgullo!