Ya los domingos no serán como antes. Se respira derecho a la alegría en la calle o en el aire (de la TV Pública). Sin embargo, algunas rutinas se mantienen. Los mañanas de domingo no encajan en el reloj. Amanezco cerca del mediodía y leo el diario de papel. Costumbres que no quiero alterar. Café, medialunas, cigarrillos al sol en una vereda céntrica disfrutando cada centímetro de ese papel que mancha.
Tengo pocas horas de sueño en mi haber pero eso no me impide leer línea por línea con el recuerdo de Página/12, el diario que leo entre las 00 y la 01 de la mañana ni bien está on line. Pasan las caravanas de Talleres hacia "la boutique" mientras me deleito con las editoriales de La Voz. Éstas son las notas que me gustan, si. Ahí fluye la pasión, se deja saborear.
Levantar la mirada y hundirme en tus ojos. No es más que una pulsión erótica igual que la que se juega esta semana en el Congreso. Y si, también hablo de política.
Para ellos, "todo seguirá igual, pero peor" como eligieron titular la nota central de Opinión.
